Desde la firma del contrato hasta el momento en que una familia por fin cruza la puerta de su propia casa con su bebé, un programa de gestación subrogada (también llamada maternidad subrogada o vientre de alquiler) atraviesa nueve etapas claramente definidas, médicas y legales a la vez. Los plazos pueden variar ligeramente de un caso a otro, pero la lógica del proceso es siempre la misma.
Antes de que comience el embarazo
Todo empieza con la llegada de los padres a la clínica: se congela el material biológico, se realiza el examen médico y se firman todos los documentos y consentimientos necesarios para iniciar el programa. Esta es la primera etapa — la base sobre la que se apoya todo lo demás.
Segunda etapa: comienza la FIV, con la estimulación ovárica de la madre de intención o de la donante de óvulos. Una vez obtenidos los embriones, llega la tercera etapa: la transferencia de uno o dos embriones a la madre subrogada.
Confirmar y monitorizar el embarazo
Cuarta etapa — el momento hacia el que todo apuntaba: la confirmación del embarazo. Unos 10-14 días después de la transferencia, se realiza dos veces un análisis de sangre para medir la hormona hCG. Después llega una primera ecografía que confirma que el embarazo es intrauterino, y una segunda, a las 7-8 semanas, que detecta por primera vez el latido del corazón del embrión. Es este momento —y no el análisis positivo— el que se considera la confirmación definitiva del embarazo.
La quinta y la sexta etapa pertenecen a la genética. En la semana 13: el primer cribado — análisis de sangre junto con una ecografía detallada realizada por un genetista. En la semana 19: un segundo cribado, centrado en las malformaciones estructurales. Esta información resulta muy útil para los padres justo después del nacimiento.
Prepararse para el parto
La séptima etapa comienza en la semana 27 y traslada el foco de la medicina a la documentación: se prepara todo lo que necesitarán tanto la madre subrogada como los padres de intención para inscribir al recién nacido y volver a casa.
Las dos últimas etapas se funden en un mismo cierre del programa. En la semana 35, la madre subrogada se traslada a la ciudad o el país donde tendrá lugar el parto. Después llega el parto en sí — el bebé es entregado a los padres, la documentación se finaliza justo tras el alta, y comienza una historia completamente distinta.
¡Bienvenido al mundo, pequeño!
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